viernes, 27 de agosto de 2010

Papel sucio

PAPEL PRENSA. LA PEOR OPINIÓN ES EL SILENCIO

El efecto que el Grupo Clarín le imprime a la disputa con el Gobierno
nacional hace dudar a diversos actores sociales, políticos y económicos,
muchos de los cuales, por miedo, no se atreven a fijar posición. El
sindicato de prensa de CABA y Gran Buenos Aires, la Utpba, debe fijar su
posición, evitando repetir la lamentable actitud que mantuvo frente a los
despidos de Pablo Llonto, de la renovación de comisión interna en Clarín
en el año 2000 (y el posterior conflicto) o el actual conflicto de
Crítica, entre otros casos.

El tema de Papel Prensa y el avance monopólico sobre los medios gráficos
fue siempre una preocupación de los trabajadores de prensa.
Desde la recuperación de la democracia, los sindicatos de prensa y los
trabajadores fijamos posición contra lo que considerábamos un avance
empresarial que ponía en riesgo las fuentes de trabajo.

Época, La Voz, Tiempo Argentino, Sur, La Razón y hoy Crítica y diarios del
interior como La Mañana, Comercio y Justicia, El Diario de Villa María y
El Diario de Resistencia, entre otros, padecieron los avances neoliberales
y el manejo extorsivo por parte de Papel Prensa en la fijación del precio
del papel para diarios.

Más allá de los posicionamientos ideológicos de los empresarios que
manejaban estos diarios, de la distribución de la pauta oficial que
hicieron los diferentes gobiernos, los trabajadores de prensa vimos
reducidas nuestras fuentes de trabajo y hasta la calidad profesional por
la reducción de medios gráficos en todo el país.

Una de las causas de esta merma de Medios fue el precio del papel que,
según sus intereses económicos, manejaron Clarín y La Nación, con una
diferencia: Clarín se convirtió en un grupo económico que condicionó al
resto de los Medios. De hecho, Papel Prensa lo integraban La Nación,
Clarín y La Razón y este último -que peleó por su supervivencia en una
histórica lucha del gremio y de sus trabajadores- hoy es propiedad de
Clarín como lo es también su parte en las acciones de Papel Prensa.

Clarín utilizó su poder económico y político para monopolizar la
comunicación. Lo hizo con la televisión por cable, es licenciatario de más
de 260 señales, e impidió durante años que se convocara a concursos para
televisión. Avanzó con el control de las radios en todo el país, a través
de las presiones que ejerció desde ARPA para que cerraran las radios de
frecuencia modulada a las que tildaron de truchas e ilegales.
Y desde la dictadura militar donde también persiguió trabajadores (casi
todos los delegados de 1976 debieron exiliarse), el grupo Clarín se adueñó
de Papel Prensa sin compartir el manejo de la empresa con los dueños de
todos los diarios del país, a quienes condicionó, de ADEPA.

Los trabajadores de prensa de La Gremial fijamos posición.

El papel para diarios debe tener un precio igualitario y ninguna patronal
puede imponerle a otra un precio más caro que el que fija para sí; poder
dominante que impuso de la mano de acuerdos espurios y mafiosos logrados
con la dictadura militar de Videla, Massera y Martínez de Hoz.

Los compañeros de los diarios recuperados, Comercio y Justicia, El Diario
de Resistencia y El Diario de la Región de Villa María, lo padecen a
diario.

El Estado nacional debe garantizar un precio igualitario de acceso al papel.
Además del Estado, los trabajadores deben tener participación en esta
tarea. No sólo una comisión bicameral debe garantizar que se haga
justicia, los trabajadores de la comunicación también.

LA GREMIAL DE PRENSA (trabajadores de prensa en lucha para recuperar la
UTPBA para la defensa de los trabajadores)

www.lagremialdeprensa.com.ar