Durante la campaña electoral, los ciudadanos tuvimos que padecer las pertinaces mentiras del guión que Mauricio Macri puso en práctica y con el que nos acosó día y noche haciéndonos sentir, a veces, personas tontas, seres de una subcategoría muy particular que debíamos aceptar sus frases hechas, su extrechez discursiva, sus gestos fraternales que ni aun ensayados infinitamente parecían naturales. Macri nos sonreía en cada spot y revolcucionaba nuestros jugos gástricos, o nos perforaba la dicha de escuchar música por radio con su fraseo pueril y dificultoso por esa dicción de hortaliza que su clase social obliga. Y cuando aparecía con sus compañeros de correrías, uno se sentía peor aún, porque se imaginaba que en algún momento y no muy lejano, todos ellos se habrían muerto de risa reunidos en una mesa regadísima del mejor champán, haciendo cuentas de las millonarias cifras que acumulan y acumularían más aún en sus cuentas off shore, tras un tercer mandato electo en el gobierno de la ciudad. Pero que gente tan tonta, me los imagino decir a coro por el nuevo voto ciudadano que les renovó la confianza para quedarse con nuestros dineros.
El reciente bochorno de la fantasmal empresa de Fernando Niembro facturando casi 25 millones de pesos como un obsequio de Mauricio por tanto halago público y micrófono del comentarista deportivo, y el desvío de otros 50 millones por pauta publicitaria inexistente, no son nada a la lado de los mil 400 millones de pesos que Macri le otorgó en adjudicaciones directas a su ex compañerito del Cardenal Newman, Nicolás Caputo, limando toda decencia y ética teniendo en cuenta que Caputo fue funcionario y alto dirigente del PRO. No quiero ni imaginar sus risotadas, cuando en su declaración pública, el todavía jefe de Gobierno de la Ciudad adjuntó como parte de sus activos un préstamo de 18 millones a quién sino: al compañero de banco y recreos de la igualitaria Newman.
Casi 400 mil vecinos de la ciudad que no tienen vivienda se miraron unos a otros cuando atinó a decir algo concreto y prometió hacer un millón de viviendas si llegaba a la presidencia. Ni un solo préstamo hipotecario concedió durante ocho años de gestión… Perdón, estoy pecando de injusto, entregó uno de varios miles a la “necesitada” María Eugenia Vidal. Que dicen la vieron saliendo de una albergue engañando al cónyuge, candidato a concejal del PRO de Morón. Y bueno, parece de fierro su cara, pero su cuerpo no lo es. Hablando de su cónyuge, un tal Tagliaferro… Para que no anduviera penando, Mauricio, siempre tan presente y archivando de nuevo de su diccionario moral la palabra ética, le pidió al esposo de Marieuge que le hiciera unas cuantas encuestas para que de paso, la familia tuviera cómo pagar y destruir las fotos y diálogos que confirmaban la traición de la candidata a gobernadora.
Mauricio dijo también que iba a bajar los impuestos y no hubo Sertal o Buscapina para frenar la pataleta al hígado. Pero si el ABL lo subió casi el 800 por ciento, si las autopistas casi el 1.500 por ciento, y el subte, por ejemplo, cuesta cinco veces más desde que el lord si hizo cargo. Eso sí, va a desendeudar al país, tal como lo hizo con la ciudad… Jajaja se queda sin aliento del ataque de risa que le agarró a Durán Barba mientras le dictaba esa promesa mirando las cuentas bordó de la ciudad, que ya se acercan al pasivo de dos mil 200 millones de dólares.
Inauguró una estatua a Perón y ahí fuimos nosotros los que nos descompusimos pero de risa, porque se trataba de un inolvidable esquech con su partenaires de Costa Pobre, aquel segmento de Alberto Olmedo, con el Momo Benegas, Hugo Moyano, Duhalde y otros rindiéndoles pleitesías a un personaje inescrupuloso que simula sensibilidad popular, y luego, a escondidas, lleva a cabo las mayores tropelías.
Eso sí, dijo, va a haber educación y salud para todos en la Argentina si llega al poder al que tanto lo empujan los recalcitrantes grupos empresariales concentrados. Pero desde que gobierna la ciudad cada año bajó sistemáticamente esos presupuestos, dejándolos muy por debajo de lo que le permite a Durán Barba ser hoy uno los ecuatorianos más ricos: la publicidad. Pedir un turno hoy en un hospital porteño es una herida a la dignidad, y lo mismo una vacante on line, a la que tanta gente abandonada de las villas que jamás Macri pensó en recuperar, no tiene el menor acceso.
En fin podría seguir pero las elecciones se acercan. Estimados conciudadanos: no permitamos que este procesado postulante a la presidencia, afecto a pinchar teléfonos, a reprimir internos del Borda y gente en situación de calle, que se especializa en sobrefacturar desde las épocas en que hizo escuela con su padre Franco, no por favor, a este candidato no le permitamos que resulte electo.
Porque si eso ocurriera retrocederíamos una eternidad, y en la Argentina el futuro y la paz ya no serían una posibilidad. Irían a parar como inmensos y temerarios olvidos...
Escribir en plena libertad, sin mordazas, disfrutando de la creación. Que las palabras puedan jugar entre ellas, aunque vayan a decirnos las penas.
sábado, 24 de octubre de 2015
jueves, 8 de octubre de 2015
Hablando con el Che, a horas de que vuelvan a matarlo
Te están por asesinar de nuevo Ernesto, y la injusticia crece enarbolada, y no hay socialismo que triunfe, salvo el mismo amor que con un amigo tuve por una amada. El hombre se lame solo, y dan otra vuelta a la llave donde se asfixia la quimera.
Ya veo a los mandados de la tiranía universal descerrajar la bala. Te mataron para que todo sea lo que es, desigualdad, privilegios, cúpulas bajo cristales y si vieras los demasiados rostros que al obrero traicionaron. Mejor mirar la punta del fusil, Guevara.
De todas maneras, Ernesto, hay quienes atesoramos tus enseñanzas, aún solos como vos en Argelia, y resistiendo en esta selva boliviana. En mi sangre sangra tu lucha y denosto al que tu recuerdo usa, falsedades convincentes sobre la imposibilidad de tus cenizas.
Lamento Ernesto los liderazgos que en tu patria se derimen: hablan como si no fueran los dueños del propio aire, tienen millones y van a los pobres a ofrecerles flores. Sé que la humildad se marchó contigo, son aprendices sin deseos de aprender, enanos que no crecen mirando tu estatura.
La revolución es hoy un partido de fútbol, Ernesto. Lo mejor que pasa es negociar, como negocia tu segunda patria con la traicionera potencia americana. Sufres apantallado con las banderitas del imperio y de la mentira vaticana, que siempre pone su sello al momento de claudicar.
Ernesto querido, mejor que ni sepas de las fortunas que conviven con los que mandan, vos que ni auto oficial querías. ¿Pueden guardar tanto los que trabajan para los que no pudieron guardar nada? Por qué no le dan sus riquezas a los gobernados, sé que dirías. Es hora de ir reparando.
El capitalismo, tenías razón, está acabando con la humanidad. Hay quienes quieren más y se la pasan pasando en cómo hablar mejor, ver mejor, viajar mejor, disfrutar mejor, ostentar mejor, pero la soledad al final astilla, y tras los cielos del vacío la realidad vuelve, embalsamada de pastillas.
Trato de tener tus valores morales, Ernesto. La vida en sociedad, entonces sabrás, se torna complicada. Pero creíste y con tu permiso te vuelvo a copiar, que la ternura se empeña de veras y es compañía que de pronto, aún entre siniestros y su carnada, estira la mano a acariciar.
Hasta la victoria siempre, Che, otra vez y otra vez. Si fuiste realidad no tengo por qué resignarme a que todo sea furibundo caer. Si memoria presente sos, la resignación tendrá que deambular herida. Nuevos compañeros estarán naciendo para parecerse a vos al menos un poco.
Seamos como el Che, y el mundo, o al menos el nuestro, será otro...
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