martes, 22 de marzo de 2016

Mi desaparecido

Mi primo Gustavo Américo Varela, era un brillante abogado, tanto que muy joven fue nombrado secretario de Juzgado. Era un militante de las causas nobles, defendía a los pobres y a los perseguidos por la dictadura de López Rega y por la atroz dictadura siguiente. Lo desparecieron en junio de 1977 y nunca fueron encontrados sus restos. Ternía 27 años. Su nombre está grabado en el Palacio de Tribunales y también en el Parque de la Memoria, a donde en una acto de singular hipocresía irán juntos nuestro presidente y el presidente Obama. Es seguro que rodarán lágrimas por el frío mármol de la memoria: Gustavo y sus compañeros lucharon y ofrendaron sus vidas en contra del despojo sistemático de los recursos del pueblo rumbo a las arcas del imperio y sus filiales argentinas, y hoy, 40 años después, el plan económico entreguista de los militares vuelve a su pleno esplendor. Pero te prometo, Gustavo, que muchos seguiremos luchando en contra de los políticos cipayos, en contra de las corporaciones, en contra de los traidores, azuzando a los tibios, convenciendo a los adormecidos por los medios hegemónicos. Te lo prometo, querido primo. Mientras, el jueves marcharemos de a miles para recordar no olvidarlos, para que ustedes sigan presentes cada día entendiendo que la lucha no termina nunca,y que vos Gustavo, y los 30 mil, son nuestra guía.

Otoño

Soy otoño. Camino hojas muertas viendo caer los viejos pesares,
ruinosos brazos se rompen como ramas sin poder tocarme:
rodaré de nuevo definitivo y aún mustio por el sendero. En abril
simulo la esperanza, todo parece morir en mí lo que nunca muere,
el corazón queda sin ardor y le conviene el viento. La tibieza es un
recorrido aunque se harten las tripas. Frente a la nueva brisa no
hay que aceptar el descanso, se vive de pie, tambaleando.
Hago una marca en la tierra: de acá para adelante no habrán más
desengaños. Seré un otoño para acariciar con la luna, que
esconderá en un eclipse mi antiguo dolor. Aún soy sol de abrigo
que sin querer perdura.

viernes, 18 de marzo de 2016

Mi flor

Tengo en mi humilde balcón una orquídea de un día. Y hoy fue el día, la vi nacer 
y corrí y la acaricié y me dio su aroma irrepetible, espléndida de pétalos me abrazó
y dijo que era suficiente, que en un rato debía morir. ¿Pero esta orquídea hermosa no 
es la misma que nacerá dentro de un año? La muy astuta se encierra en su follaje
y espanta los ruidos de la ciudad y su desidia. Sabía que hoy estaba dispuesto a verla,
el destino a veces nos une misteriosamente. Lo natural en el mundo se hace un nudo
pero se desarma al que quiere. Muchedumbres van, no tienen tiempo de mirar una flor
calculan rosedales de dinero y nunca los esperará una flor, mi flor.
Mi orquídea se me parece, nuestras dichas son breves. Mi orquídea deslumbra como
el amor, el tiempo corto que se permite. Se ha ido a dormir, la soledad abruma el balcón.

martes, 15 de marzo de 2016

Esclavo

Amputado voy, sin rima ni causa
Todos sienten pero yo siento tanto
Será porque no es amor lo que encuentro
Pero estoy enfermo de amor
Me enamoro de la mariposa y del insecto
Del atardecer vacío en la ciudad que ataca
Imagino el reencuentro del anochecer con nadie
Abrazos o citas, emociones, y yo paso de largo
Siempre el maldito nadie sin identidad parar amar
Habré sido condenado en vida por amar el amor de otro
Eso es lo que creo sin creer porque ya no creo en nada
Salvo en esos labios tan lejanos que parece que besé
¿Habré besado? Ya ni sé cómo hacer la mueca de parecer enamorado
No puedo volver a la estrategia difundida de querer
Creo que amé demasiado al amor, y me hizo su esclavo

viernes, 11 de marzo de 2016

Qué

Qué haré cuando ella se vaya
Qué seré cuando ella no sea
Qué veré cuando no la vea
Qué soñaré sin ella a mi lado
Qué quedaré sin su amor a mano
Qué morirá cuando yo me muera

martes, 1 de marzo de 2016

Gobierno bisiesto

Hoy es 29 de febrero y me recuerda que tenemos un gobierno bisiesto, anormal, que está de más, un gobierno que ocurre cada tanto pero que nos altera el calendario de nuestras vidas, de nuestro sentires, de nuestras confianzas, un calendario sin feriados pero pintado del rojo de nuestro creciente rencor.
Hoy me siento bisiesto, raro, anegado por ese día de más que no me lleva a ningún lado, que sólo sirve para que se sigan sumando las voces apagadas de compañeros periodistas, para que vuelva a mirar sin creer las marquesinas hechas polvo de los teatros municipales; otro día de más para que se vacíe cada rincón que huela a cultura, para que la historia quede cada vez más encerrada sin nadie que la vea en los muesos que se abandonan. Mientras, tienen 24 horas más las bestias mercenarias para bailar sobre sus títulos infectados, hay un día más para que la TV mate neuronas
No quiero que siga este día de más, porque voy a volver a ver los actos de la cofradía de malvados seriales, cada maldita decisión que en un minuto deja a una familia hambrienta, niños sin risas, gente que quedará sin saber dónde guardar el futuro.
Maldito día bisiesto: no quiero darle más tiempo al mal tiempo que nos gobierna.

domingo, 7 de febrero de 2016

Mi sueño

He soñado con la humanidad desnuda en tu humanidad desnuda
He soñado la resolución del mundo en tu mundo resuelto
Te he soñado desde todos los detalles, de frente en tus apasionados pechos
De atrás desde mi corazón abultado, a fondo por la piel transparente de tus costados
Me he enseñado sólo verte en la vida misma que ocurre tras la vigilia
Las demasiadas horas del día vomitan todo resto de fantasía
Tú eres sueño y encanto, misterio que sólo se toca lejos del día
Repentinos paisajes donde somos amantes que disuelve el brutal despertar
La lucha es ardua por volver a dormir y encontrarte espléndida en la sábana blanca
Cuando nos dormimos abrazados, despierto, cuando me duermo hastiado, te encuentro
Mi mayor felicidad es vivir durmiendo, tal vez vuelvas a darme ese beso que no me han dado
Abro los ojos y es el desamparo, ando entre ruines y malvados, aguardo por la inconsciencia sedante y caer en tus brazos
Por fin llega la noche, la madrugada, cuando el milagro ocurre, los dos somos solos en el inmenso descaro de lo invisible
Sin que el tiempo sepa de lo nuestro, sin que seamos miserias, ni carne ni hueso