Escribir en plena libertad, sin mordazas, disfrutando de la creación. Que las palabras puedan jugar entre ellas, aunque vayan a decirnos las penas.
sábado, 21 de julio de 2012
... eso
Devuelvo el viento, es generoso. No sé a quién mirar, toda se va a morir. Demasiado es amar para nada. Pero me gustó esa sonrisa por una vez. No me quiero levantar si me voy a acostar y para siempre. Leo páginas que serán amarillas, ya en este momento me pudro. Tanto esfuerzo y el olvido. Corramos y matemos al injusto que en esta fugacidad acopia. Hagamos corazas para que dentro sólo haya goce, serenidad y ausencia. Acribillemos al necio de anillo de oro. Somos entre nosotros por azares y toquémonos las manos, frotémonos nuestras tibiezas. Es tan bello.
jueves, 7 de junio de 2012
La muerte del periodismo
El periodismo ha muerto de muerte violenta. Hoy me avergüenzan los despojos malolientes que reptan en la profesión, que supo ser buena, noble, bohemia, que tuvo ejecutores que fueron ejecutados por jurarle lealtad a la verdad. Pero hoy es blasfema, mercenaria, acomodaticia, hoy es el mecanismo a través del cual se amordaza, se miente, se trastoca, se omite. Ya es imposible relacionar al periodismo como una herramienta que usa el pueblo para informarse, educarse, concientizarse. Todo lo contrario, el periodismo, a través de personeros del interés económico se mofa de la realidad, se le ríe a risotadas en la cara al inocente que busca las respuestas escondidas. Nada de lo que en las miserables letras de molde se reproduce, que en las pantallas se muestra sin rubor o se escucha a gritos desde las emisoras retrógradas, nada de todo ese palabrerío mal dicho representa una elevación del espíritu. Uno lee y se mancha, uno ve y maldice, uno escucha y se aturde.
El Día del Periodista es entonces un día de duelo. Por la muerte del periodismo, por el fin de los periodistas. No es posible nunca más un periodismo libre dentro de un sistema donde las riquezas son cada vez más de unos menos. Desde los medios se vive entonces la realidad ficticia que dictan esos poderosos, y los mendigos de sus migajas asienten y van y escriben, hablan y muestran lo que ordenó el amo descarado.
En la Argentina no hay lados. Porque de uno y de otro se miente, y en el medio navega la incredulidad del pueblo que no tiene más remedio que distraerse con ese veneno del periodismo engañoso. Transan entre un lado y el otro cuando es necesario, y se hacen guiños a escondidas cuando toca pintarse la furia. Pero hay gente grande que parece hecha en fábricas y en serie, sin conciencia ni alma, que se grita demócrata con su antigua mirada gentil a la tortura guardada en el armario; gente de decir revolucionario que ha quebrado ante el primer cargo. Es que el periodismo es hoy una mercancía en venta permanente, está en remate al mejor postor, que mandará qué decir una vez lograda su pieza.
Ya hace tiempo expulsado de la profesión por decir un poco de todo esto, bendigo a tanta gente joven que se dio cuenta de semejante patraña, y no compra diarios, no tiene TV y sólo escucha música en las radios. Que entendió que la realidad se construye cada día y no viene envuelta en papel de diario ni dentro de una caja espantosa. Que nadie los va a matar en la esquina, que los pobres existen y son dignos, que ni saben lo que es el dólar ni les interesa. Pero que entienden si hay futuro o no, quién es hijo de puta o no, y que se sienten representados por la amistad y la lucha y algunos que rescataron de la historia por no venderse.
Que no es el caso hoy de los periodistas.
sábado, 31 de marzo de 2012
Sin amor
Si hubiera sido cierta, la felicidad desapareció de golpe. Ya se me ha quitado la sensación, miro todo como letra cursiva del tiempo. El azar me dio la espalda en amores y afectos, y me obligó a la estadística cruel de mirar con frialdad el efímero discurso de haberte querido tanto. Ya no puedo amar lo que quisiera, y los que aman repliegan y no se dan cuenta que la vida se pone ciega si no insiste la pasión como cuestión valedera.
Pero se me han ido felicidades y sorpresas, es el tiempo de ver pasar lo que no pasa. Tempestades de estupideces y nadas me hartan. No hay nadie a quien recibir, me espera infatigable el desencanto.
jueves, 22 de marzo de 2012
24 de Marzo
Era la generación angelada, eran los que buscaban que el sol iluminara todas las partes
Sermonearon la realidad porque está hecha de escalofríos y ellos veneraban la luz, por sobre todas las cosas.
A los ángeles los desaparecieron como si fuera posible enjaular y matar al vuelo eterno.
Ellos quedaron para siempre habitando destellos y dibujan todo el tiempo amaneceres para los que quieren amanecer.
Son los mentores del consuelo de la humanidad que lucha, no de los mansos que apretujan el boleto de la vejez insulsa.
Ellos, los ángeles, vivieron sus pocos años arrebatados a corazón abierto, sin hora sin soñar el sueño de los iguales.
Hoy, como tantos días, me palmean la espalda y que no me duerma, que no se han ido los malditos y acechan en la rutina ciega.
Hoy, en otro 24 de marzo, levanto el puño hacia el cielo, renuevo vuestra esperanza y con la sonrisa que puedo los busco en las banderas.
Sermonearon la realidad porque está hecha de escalofríos y ellos veneraban la luz, por sobre todas las cosas.
A los ángeles los desaparecieron como si fuera posible enjaular y matar al vuelo eterno.
Ellos quedaron para siempre habitando destellos y dibujan todo el tiempo amaneceres para los que quieren amanecer.
Son los mentores del consuelo de la humanidad que lucha, no de los mansos que apretujan el boleto de la vejez insulsa.
Ellos, los ángeles, vivieron sus pocos años arrebatados a corazón abierto, sin hora sin soñar el sueño de los iguales.
Hoy, como tantos días, me palmean la espalda y que no me duerma, que no se han ido los malditos y acechan en la rutina ciega.
Hoy, en otro 24 de marzo, levanto el puño hacia el cielo, renuevo vuestra esperanza y con la sonrisa que puedo los busco en las banderas.
domingo, 11 de marzo de 2012
MUJER
De qué sirve el viento sin tus alas.
Me cobijas, mujer, te amé tanto que ya no puedo, me cohíbe tu incesante
claridad.
De todas la maneras te miré, mujer, de pollera y pantalón, de desdicha y con flor, fuerte, vigorosa, seductora, imposible.
Por algo venimos de vos y hacia vos vamos. No tiene sentido más que tu canto, tu voz cuando ríe, esa piel soberana a la que no hay más que rezar: para que no se acabe, no sea rugoso rigor, nos permita la última caricia.
Qué raro es verte hermosa en dramas, qué raro es verte madre, obrera, dirigente, empresaria, puta si quieres, y al rato como que no pasa nada.
Dueña del que se cree dueño, dueña de todo, como la naturaleza que el hombre cree que domina, y cuando se le antoja se hace jardín, y cuando se cansa se convierte en tempestad y trueno.
Mujer, eres el fuego y el aire, eres el demonio y el cristo que en tu vientre entrelazan.
Yo te distingo como el sentido de los sentidos.
lunes, 5 de marzo de 2012
Gustavo en el Parque de la Memoria
Las gotas resbalan con urgencia por el granito de mi nombre. Llueve y escucho el vaivén de un río que simula adormecido, pero que mece rabioso su vientre henchido. Nadie sabe que yo me miro impreso en una pared que muchos tratan de ignorar. Camino empapado de olvido por este parque que tiene cercanías con mi infancia, con aquella realidad tan breve ahora que miro desde mi eterna morada del silencio. Es aquí en el silencio el lugar natural de las cosas y es aquí dónde he vuelto con mi cuerpo partido por esta tierra hostil, depósito último para la mortífera raza humana. En mi inmenso silencio que todo lo abarca, puedo asegurar que he compartido lejanos espacios donde el pensamiento es una letanía que se descompone en nuevos amaneceres con mares piadosos y cumbres a las que el mal no llega.
Pero llueve y veo mi nombre en la pared que es lo único que pueden ver de mí si es que quieren ver. Tantos nombres impresos en la piedra como si la piedra fuera a reaccionar. Pronto nada más va a fluir y seremos todos la piedra.
viernes, 24 de febrero de 2012
Infierno
Al infierno vamos a ir embalsamados o putrefactos, pero vamos a ir. No habrá medicina tecnológica que nos salve porque habrá de explotar gozoza de venganza la tierra para que todos fallezcamos para siempre. La especie humana maldita que maldice a los benditos será el objetivo de una histeria de galaxias que, sin conocernos, se arrobarán con asombro cuando se fugue por el espacio tanta energía de desprecios. Ya nos habrá más calma para nosotros que matamos a los fáciles, a los indefensos y menos para quienes se atestan de billetes embadurnados en riquezas, porque su brillo estéril atraerá más fácil a la carroña que anida anhelante en los fondos del abismo. ¿Quién creerá en las antípodas de lo cierto, que hubo unos que se comieron a unos, que hubo otros que torturaron a otros, que hubo otros que vivieron de otros…? En las alcantarillas de la fe flotarán los restos diluidos de nuestra vergüenza. Andamos siempre embriagados de desaciertos hasta ensayar el elocuente vómito final para derramar hasta cimas incalculables, toda esa sangre consumida. Nuestra muerte debería haber sido natural, no tan colosal como planean furiosos nuestros insectos vivos…
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