martes, 1 de marzo de 2011

Mariano


Rompieron de nuevo el amanecer. No hay excusa: somos la inferior escala animal. Pero Mariano quería escapar de la vulgaridad de su especie, y no lo dejó una turba mustia en su última degradación. Mariano tenía 23 años, una edad sospechada por el poder humanoide. Ese poder cuyo corazón gotea herrumbre, músculos mecánicos que sólo bombean lastimosas ambiciones hechas de eructo y metal.
Es que Mariano era distinto y se le notaba en su muerte de barba hacia el cielo como el Che, como Santillán, como tanta excepción que nos confirma la humanidad desecha. Era distinto Mariano porque indagaba, estudiaba, acariciaba su músculo cerebral con la suavidad de las páginas de un libro, porque luchaba y era solidario por nada. No esperaba pago ni ubicación, y muchos menos que le ataran las ansias por un soborno salarial. Los vertebrados con columnas de infectos no toleran a los Marianos, a los jóvenes, a la insolencia de la justicia. El poder no puede querer. Está hecho para la acumulación y la vergüenza del resto. Hubo una época de raros ejemplares de la especie que quisieron sublevarse. Como Mariano, fueron asesinados de a miles. Y la muerte sigue de ronda en los suburbios de la fiesta, porque hay que matar y condenar a los niños que se atreven con las migajas.
Mientras tanto esta rara vida sigue, con los ricos y su corte engordando, su poder apaleando, y la madre tierra desesperada que se pregunta por qué no son los animales superiores su protección.
Mariano Ferreyra: los perros, algunos gatos, y sus mayores felinos, leones, hermanos equinos, peces de toda estirpe, invertebrados, los que abundan en sus patas, y se sienten ejemplares bien alejados de los que se dicen dueños de la razón, las razas superiores, te están recibiendo…

martes, 22 de febrero de 2011

Vuelvo


De regreso a la niebla. Están pujando por no se sabe qué acá al lado y por abajo suenas bocinas de apuro para llegar antes al atardecer que desfloran. Vivir al revés, esa es la cuestión. Consumiendo el aire que nos hace mal vamos de corbata para que así se rían las viejas ramas que aún no sucumben. Me duele el cuerpo por no dejarlo ser cuerpo. La humedad oxida las ideas. Pero vuelvo a la prisión. Somos demasiados para tanto error. Estamos ansiosos por nuestra tumba. Quién dijo que el hombre es sabio. Pero soy su especie y no salgo vivo.

martes, 18 de enero de 2011

Con suerte

Todos tienen ambición, pero la piedra se acomoda levemente tras el nuevo sueño. Estamos hartos de estar hartos, porque de repente ya no es angelical ninguna cara. Nos hacemos de la corriente negra y vamos flotando entre náuseas que disimulamos. Cómo amar en medio de tantos. Si el calor, los ruidos, los humanos deshechos, nos promulgan el abandono.
Qué encanto el abrazo del aire. Qué sincera la amistad de los animales. Nacimos solos, y moriremos con suerte, abrazados a ellos.

martes, 4 de enero de 2011

Por ese beso

De repente se avergüenzan los celos
El infatigable olvido pide un descanso
Y demasiadas miserias se ponen serias
Hay un mantel florido en la mesa del espanto

La gente es buena y son ríos sucios un encanto
No existen traiciones, la vanidad está de feria
La muerte anda de entierros de sus parientes
La humanidad condena la insistencia del fracaso

Son niños los que nacen en cunas de algodones
La lluvia es un invento divino que lava cicatrices
El prójimo es un intento de mirarnos para adentro
Nadie llora el hambre, somos como somos: iguales

Y todo por la sonrisa y ese beso
Por saber de mí sólo un segundo
A mí le vida se me quedó en eso

Pero si te olvidas de volver a mirarme
El mundo estallará otra vez en pedazos
Y seré de nuevo habitante, de su reverso

martes, 28 de diciembre de 2010

Feliz año nuevo

Feliz año nuevo de desventuras. Se van acabando los recipientes de mi desgaste, pero mientras el mundo gira su lujuria del desguace. Ya casi no hay aire y celebramos con las copas bien altas nuestro cinismo. Nos amamos entre deshechos de apuros. Estamos hartos pero brindamos por la hipocresía extrema de creernos sensatos. Infaustas felicidades vendrán pero nos distraemos mintiéndonos por un sorbo de morbo. Asqueados a veces rodamos hasta matarnos. Pero entre sospechas de conjuros y frisos manchados en jugosos muros, nos arreglamos para la fiesta. Que de todas maneras está peor, por el hábito de tu ausencia.

martes, 14 de diciembre de 2010

Escribo para vos

Escribo sólo para vos, en mi calabozo. Y ella lee mi desgracia de desearla, son clavos en mi espalda que cada día te recuerdan. Escribo solamente para que seas la que me leas. Es el misterio de juntar esbozos dibujados de letras que tienen un efímero destino: mueren de pena tras tu lectura trajinada. Trato de seguirte con la débil belleza que me queda de algunos versos, para tu respuesta de nuevos amores que seguiré cada día esperando el naufragio. Entre tanto tus caídas y derrumbes, navegan mis palabras desesperadas por ser leídas en la controversia de tus ojos, que al enfrentarme me hieren, tan ausentes, pero que en mi ausencia anhelan estas letras que por fin lo digan todo y nada.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Que me bese

Tengo una rareza en la sangre. Pasan los años, las sangrías, los muertos, tanto fracaso querido, el desierto, el cuerpo mutilado, el deshecho, derrumbes cotidianos, pero mi sangre fluye, recorre, y sigue, alborotada. Soy capaz de levantarle la estima a la piedra, y al opuesto, esa mirada clara tan inasible sostenida por pieles incesantes. Sé que soy el destierro, pero vuelvo si eriza una poesía, y si un escote se hace cima al vislumbrase entre las rimas. Pero como siempre, el testigo del minuto que no para, cuenta que no es nada. Felicidad acabada soy yo. Reír es un minuto menos, llorar, lo mismo. Vamos del brazo con quien sea, pero que al llegar me bese.