viernes, 1 de enero de 2016

Desgraciado año nuevo


Arde el desconsuelo de que no hay más, la vida es esto, rascamos y no hay
Armamos fechas, acontecimientos, ponemos cimientos, estructuras,
Pero tanto es demasiado, la vida no lo vale, si cuanto estamos vivos morimos
Hay instantes finales que se parecen a la  muerte, pero la vida es una torta de muchas capas
Y otra vez a empezar, y ya sabemos que el ruin nos ríe sin sentir, que es hermosa esa boca que no besamos, que los brindis se atormentan con la pretensión del amanecer, pero todo se esfuma
Hoy seré de nuevo ese ser intocable, que concursa tras la longitud de la nada, y que gana
De nuevo el sol que cae y la noche espantosa, que nos viene a refregar la ausencia de amantes

Estoy borracho de fracasos, la vida es una sucesión aburrida, desgraciado año nuevo 

domingo, 6 de diciembre de 2015

La gente da miedo

La gente me da miedo, escozor, me empujan y pujan por ganarme el lugar
Que le cederé tarde o temprano para no andar en ninguna carrera porque no sé correr
La gente me da miedo porque es lengua larga, habla sin conocer sin saber sin beber
Y dice que cosas que no son ciertas, que uno merece otra cosa en la vida en vez de lo que tiene
La gente da miedo cuando se mira al ombligo porque ahí ve un universo inmenso para acariciarse
Y se siente independiente única bella y capaz, hasta que al final acompaña a lo mejor de lo peor
La gente da miedo cuando califica, que los negros, los cabecitas, los bolitas, los perucas, los judíos
Los árabes, pero se califica cuando adora la patria extranjera, su bandera y lame sus costumbres
La gente da miedo cuando desprecia animales, vacas, caballos, cordero, chivos, yaguaretés, elefantes, ballenas, tortugas, perros, gatos, y encima vota a liberales para correr a la pobre liebre.
La gente da miedo cuando se traga los sapos de los medios, cuando repite frases, eslogans, cuando quiere parecerse al ministro delincuente, cuando ni piensa ni elabora y lo maneja la caja boba.
La gente da miedo cuando nos maldice por ser consecuentes, ser leales, fieles, dar lo que sea por
Los ideales, cuando apunta a nuestra insistencia de no querer ver el funeral de los pensamientos
La gente da miedo cuando cree que todo está acabado, que la vida es una buena compra en el
Supermercado, en un shoping en ofertas taladrando, en la mejor compu, en el auto acelerando
La gente, esa gente, creo que es muy fea y los que no nos bancamos a esa gente hacemos dedo a políticos para que nos lleven al llanto emocionado, porque la revolución no la han matado, porque aunque la gente de miedo hay algunos en que confiamos, uno, dos, tres hermanos de la vida, y bueno… Moriremos peleando.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Volvamos a la Anarquía

Que vuelva la anarquía de los principios de siglo, gente libertaria, gente buena, honesta, solidaria, que vuelva, volvamos a ser anarquistas que el sistema, ahora más que nunca nos va a devorar, y otra vez como nunca seremos títeres de sus decisiones. Volvamos al anarquismo, aunque seas del partido que seas, reunámonos donde sea, hagamos planes, conciliábulos, vayamos de a poco y de a rápido organizando la resistencia definitiva, para que el poder en todas sus manifestaciones no se atreva más a manipularnos, porque se enterará que hay una resistencia compuesta de cualquier color y de cualquiera sexo y de cualquier estrato, para que nunca más y para siempre, no se hable más de color, de qué sexualidad y las clases quedarán como un recurso viejo y odiado del capitalismo. No hay más clase media.No nos dividimos más. 
Seamos anarquistas. Ahora hace falta.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mi orquídea de un día


Tengo en mi humilde balcón una especie de orquídea de un día. Resulta que en un instante hoy la vi nacer y corrí y la acaricié y me dijo que era suficiente, que en un  rato iba a  morir. ¿Pero esta orquídea hermosa no será la misma que nacerá dentro de un año? Tal vez la muy astuta se encierra en su follaje para no padecer los ruidos espantosos de la ciudad y su desidia. Pero en este día que se muestra, alguien le ha dicho que yo acudiré a admirarla. Lo natural en el mundo se hace un nudo y se desarma al que lo quiere.  La gente en tropeles que van y vienen,  no tiene tiempo de mirar a una flor, calculan mayores vidas pero vivirán sin conocer la feliciidad de esta flor de un día. Mi orquídea es como yo, mi dicha es muy breve,  y en seguida  no estoy. Mi orquídea deslumbra como deslumbra el  amor, el tiempo corto que se permite, y mi flor es sabiduría, porque no hay nada en la vida que perdure más que el propio y saboreado instante.  

domingo, 1 de noviembre de 2015

Fantasmas en la Noche de los Museos

De tanto bochinche, los fantasmas despiertan. 
Por la noche de los museos, cuando mucha gente junta husmea hasta la madrugada, las sombras quedan alteradas y salen a circular ante cualquier crepúsculo que llega, y se tropiezan y se inmiscuyen y discuten, y la nada ha perdido su paz, siempre maldita.
Así pasa por caso en el Museo Haroldo Conti de la ex Esma. Se las ve nauseabundas por los fondos junto al almirante Massera balbucear una y otra vez la Carta a la Junta de Rodolfo Walsh, mientras el capitán Chamorro arrastra un atril donde balbucea el último mejor discurso de su comandante. Más acá, irreconocibles marinos le ponen dulce melodía a las páginas de El Capital de Carl Marx, y más allá, otro grupo de fantasmas tan blancos, ora a una imagen del Che.
No muy lejos, en el Planetario, los meteoritos en exhibición intentan de nuevo orbitar, pero chocan y no se atreven con tantos pensamientos que salen a volar de noche. Las tres marías se desprenden de la bóveda y salen a tomar fresco al Rosedal, y al final se animan a besarse entre ellas tras cruzarse con carteles macristas. La Osa Mayor deja de ser una constelación y se hace trans, y se hartan las estrellas que forman la Cruz del Sur y se van a una bailanta a cantar y hacen furor con sus lentejuelas.
Ha quedado todo muy trastornado después del sábado a la noche de los Museos. El desquicio se estira por Figueroa Alcorta. En el Malba el pintor Antonio Berni abre las puertas de sus cuadros a Juanito Laguna, que inmediatamente hace dedo hacia la Panamericana para bancar a su viejo metalúrgico, otro de los despedidos de la multinacional Lear. Ramona Montiel, la otra musa de don Antonio, se queda en su collage cada vez más bonita a hacerle compañía.
Cerca, en la Biblioteca Nacional, se anda despertando Evita que no sabe que no es más la residencia presidencial, que el palacio Unzué fue demolido y hoy es Biblioteca y estrafalario cemento, y que ahí están todos los libros y esos documentos que demuestran su martirio por tanto apego del General por los milicos y la CGT. Si hay libros planea Borges, y choca claro con el alma de Evita, pero los dos parecen perdonarse después de rodar por la barranca y encontrar Las Lágrimas de San Pedro. Su autor, El Greco, de paseo por el Museo Nacional de Bellas Artes, los invita a pasar.
Desde el Museo de la Recoleta parecen escucharse los ruegos de Bioy a Borges, que se fue del Cementerio a la Biela y desde ahí suplica que recuerden su odio peronista y su condición de agnóstico. No se oye muy bien, porque siguen peleando los fantasmas despiertos de Lavalle y Dorrego, y Rosas esta vez tampoco consigue laudar. Mientras, el caudillo Facundo Quiroga va de tumba en tumba pidiendo explicación por su muerte a traición en Barranco Yaco.
Ya no hay paz después de medianoche en la ciudad. En el Museo Gardel, Carlitos se queja de que su voz no llegue a los cien barrios porteños por culpa de las paredes del Shopping Abasto, y en el de Los Inmigrantes las almas furiosas bajadas de los barcos quieren que Sergio Berni no sea ministro de nada, y en el Conventillo, los espectros anarquistas piden la cabeza de Macri.
En los museos del Títere y de Magia hay algarabía. Ahora, hoy, todo es posible. Creen que nadie más podrá mover los hilos, y la muerte podría ser sólo un truco.

sábado, 24 de octubre de 2015

Macri, un mentiroso serial, una puesta en escena

Durante la campaña electoral, los ciudadanos tuvimos que padecer las pertinaces mentiras del guión que Mauricio Macri puso en práctica y con el que nos acosó día y noche haciéndonos sentir, a veces, personas tontas, seres de una subcategoría muy particular que debíamos aceptar sus frases hechas, su extrechez discursiva, sus gestos fraternales que ni aun ensayados infinitamente parecían naturales. Macri nos sonreía en cada spot y revolcucionaba nuestros jugos gástricos, o nos perforaba la dicha de escuchar música por radio con su fraseo pueril y dificultoso por esa dicción de hortaliza que su clase social obliga. Y cuando aparecía con sus compañeros de correrías, uno se sentía peor aún, porque se imaginaba que en algún momento y no muy lejano, todos ellos se habrían muerto de risa reunidos en una mesa regadísima del mejor champán, haciendo cuentas de las millonarias cifras que acumulan y acumularían más aún en sus cuentas off shore, tras un tercer mandato electo en el gobierno de la ciudad. Pero que gente tan tonta, me los imagino decir a coro por el nuevo voto ciudadano que les renovó la confianza para quedarse con nuestros dineros.
El reciente bochorno de la fantasmal empresa de Fernando Niembro facturando casi 25 millones de pesos como un obsequio de Mauricio por tanto halago público y micrófono del comentarista deportivo, y el desvío de otros 50 millones por pauta publicitaria inexistente, no son nada a la lado de los mil 400 millones de pesos que Macri le otorgó en adjudicaciones directas a su ex compañerito del Cardenal Newman, Nicolás Caputo, limando toda decencia y ética teniendo en cuenta que Caputo fue funcionario y alto dirigente del PRO. No quiero ni imaginar sus risotadas, cuando en su declaración pública, el todavía jefe de Gobierno de la Ciudad adjuntó como parte de sus activos un préstamo de 18 millones a quién sino: al compañero de banco y recreos de la igualitaria Newman.
Casi 400 mil vecinos de la ciudad que no tienen vivienda se miraron unos a otros cuando atinó a decir algo concreto y prometió hacer un millón de viviendas si llegaba a la presidencia. Ni un solo préstamo hipotecario concedió durante ocho años de gestión… Perdón, estoy pecando de injusto, entregó uno de varios miles a la “necesitada” María Eugenia Vidal. Que dicen la vieron saliendo de una albergue engañando al cónyuge, candidato a concejal del PRO de Morón. Y bueno, parece de fierro su cara, pero su cuerpo no lo es. Hablando de su cónyuge, un tal Tagliaferro… Para que no anduviera penando, Mauricio, siempre tan presente y archivando de nuevo de su diccionario moral la palabra ética, le pidió al esposo de Marieuge que le hiciera unas cuantas encuestas para que de paso, la familia tuviera cómo pagar y destruir las fotos y diálogos que confirmaban la traición de la candidata a gobernadora.
Mauricio dijo también que iba a bajar los impuestos y no hubo Sertal o Buscapina para frenar la pataleta al hígado. Pero si el ABL lo subió casi el 800 por ciento, si las autopistas casi el 1.500 por ciento, y el subte, por ejemplo, cuesta cinco veces más desde que el lord si hizo cargo. Eso sí, va a desendeudar al país, tal como lo hizo con la ciudad… Jajaja se queda sin aliento del ataque de risa que le agarró a Durán Barba mientras le dictaba esa promesa mirando las cuentas bordó de la ciudad, que ya se acercan al pasivo de dos mil 200 millones de dólares. 
Inauguró una estatua a Perón y ahí fuimos nosotros los que nos descompusimos pero de risa, porque se trataba de un inolvidable esquech con su partenaires de Costa Pobre, aquel segmento de Alberto Olmedo, con el Momo Benegas, Hugo Moyano, Duhalde y otros rindiéndoles pleitesías a un personaje inescrupuloso que simula sensibilidad popular, y luego, a escondidas, lleva a cabo las mayores tropelías.
Eso sí, dijo, va a haber educación y salud para todos en la Argentina si llega al poder al que tanto lo empujan los recalcitrantes grupos empresariales concentrados. Pero desde que gobierna la ciudad cada año bajó sistemáticamente esos presupuestos, dejándolos muy por debajo de lo que le permite a Durán Barba ser hoy uno los ecuatorianos más ricos: la publicidad. Pedir un turno hoy en un hospital porteño es una herida a la dignidad, y lo mismo una vacante on line, a la que tanta gente abandonada de las villas que jamás Macri pensó en recuperar, no tiene el menor acceso.
En fin podría seguir pero las elecciones se acercan. Estimados conciudadanos: no permitamos que este procesado postulante a la presidencia, afecto a pinchar teléfonos, a reprimir internos del Borda y gente en situación de calle, que se especializa en sobrefacturar desde las épocas en que hizo escuela con su padre Franco, no por favor, a este candidato no le permitamos que resulte electo. 
Porque si eso ocurriera retrocederíamos una eternidad, y en la Argentina el futuro y la paz ya no serían una posibilidad. Irían a parar como inmensos y temerarios olvidos...

jueves, 8 de octubre de 2015

Hablando con el Che, a horas de que vuelvan a matarlo


Te están por asesinar de nuevo Ernesto, y la injusticia crece enarbolada, y no hay socialismo que triunfe, salvo el mismo amor que con un amigo tuve por una amada. El hombre se lame solo, y dan otra vuelta a la llave donde se asfixia la quimera.
Ya veo a los mandados de la tiranía universal descerrajar la bala. Te mataron para que todo sea lo que es, desigualdad, privilegios, cúpulas bajo cristales y si vieras los demasiados rostros que al obrero traicionaron. Mejor mirar la punta del fusil, Guevara.
De todas maneras, Ernesto, hay quienes atesoramos tus enseñanzas, aún solos como vos en Argelia, y resistiendo en esta selva boliviana. En mi sangre sangra tu lucha y denosto al que tu recuerdo usa, falsedades convincentes sobre la imposibilidad de tus cenizas.
Lamento Ernesto los liderazgos que en tu patria se derimen: hablan como si no fueran los dueños del propio aire, tienen millones y van a los pobres a ofrecerles flores. Sé que la humildad se marchó contigo, son aprendices sin deseos de aprender, enanos que no crecen mirando tu estatura.
La revolución es hoy un partido de fútbol, Ernesto. Lo mejor que pasa es negociar, como negocia tu segunda patria con la traicionera potencia americana. Sufres apantallado con las banderitas del imperio y de la mentira vaticana, que siempre pone su sello al momento de claudicar.
Ernesto querido, mejor que ni sepas de las fortunas que conviven con los que mandan, vos que ni auto oficial querías. ¿Pueden guardar tanto los que trabajan para los que no pudieron guardar nada? Por qué no le dan sus riquezas a los gobernados, sé que dirías. Es hora de ir reparando.
El capitalismo, tenías razón, está acabando con la humanidad. Hay quienes quieren más y se la pasan pasando en cómo hablar mejor, ver mejor, viajar mejor, disfrutar mejor, ostentar mejor, pero la soledad al final astilla, y tras los cielos del vacío la realidad vuelve, embalsamada de pastillas.
Trato de tener tus valores morales, Ernesto. La vida en sociedad, entonces sabrás, se torna complicada. Pero creíste y con tu permiso te vuelvo a copiar, que la ternura se empeña de veras y es compañía que de pronto, aún entre siniestros y su carnada, estira la mano a acariciar.
Hasta la victoria siempre, Che, otra vez y otra vez. Si fuiste realidad no tengo por qué resignarme a que todo sea furibundo caer. Si memoria presente sos, la resignación tendrá que deambular herida. Nuevos compañeros estarán naciendo para parecerse a vos al menos un poco.
Seamos como el Che, y el mundo, o al menos el nuestro, será otro...