jueves, 21 de enero de 2016

tu cumpleaños, Mosca

Che, boludo, gobierna Macri. Y ahora, peronista? Me jodías talibán, pero pasó, boludo, nos vamos a cagar de hambre de nuevo. Pero de pibes nos alcanzaba un barquito de plástico navegando hacia la alcantarilla, y bombardeaban dictaduras y no nos importaba, hasta que nos apretaron en la esquina de tu casa y tu vieja nos dio asilo. Ya no fuimos tanto a Las Piedras, las dos inmensas misteriosas que el arroyo dejó para juntarnos y adueñarnos. Y después seguimos con los boliches que brotaban en Libertador frente a Defe. Le hacíamos frente a cualquiera. La gente reaccionaba, y corrimos a un milico en Pepó’s, justo en casa meterse….
Che, boludo, hoy me hubieses alcanzado con la edad, el chiste de siempre. Te llamaría, y te compraría la remera que te queda pintada. Armamos un par de cumples buenos cuando se rearmó la banda. Estabas contento conmigo por el esfuerzo que hice.
Pero, boludo, cuando te vi irte con el Tano, y hacía calor y estabas tapado y había falsedad como siempre de haberte querido y no decírtelo, y por favor déjamelo ver al Mosca, nos levantaron la tapa y estabas casi feliz, boludo, después de estar un par de meses sin poder fasear, el suplicio, y el dolor, y la silla, y el último asado que nos abrazamos todos con el Tano y Daniel.
Ya está, vos los votaste, te hubiera dicho. Eras de la vieja ortodoxia peronista pero no boludo.
Vamos a chupar Mosca, y prendé otro faso…

lunes, 18 de enero de 2016

Pequeño manual del desasosiego

De niño no era feliz, pero mi piel encendida disimulaba. Uno debería ser niño y perro para ser inconsciente de la felicidad. ¿La adultez será ser el precio de haber sobrevivido?  Vamos pagando con la decadencia del cuerpo y del espíritu. No entiendo por qué no me parió la abuela de mi perra. La familia es un cuento de la religión, la sangre roja la tenemos todos, y los genes malditos son de humanidad. El día es demasiado largo para seguir vivo. Uno se aburre de ser uno. Benditos sean los que actúan y son otros, aunque ser otra persona  es el doble de dolor, porque digamos la verdad, en general y casi en particular los hombres y las mujeres somos malos, egoístas, materialistas, necios, sobrevivimos aturdidos en ciudades violentas con antifaces y auriculares, y si podemos nos vamos hacia el amor, como consuelo, pero puede ser peor. El amor apenas es un apego repentino y después es tolerancia, es que es mejor estar acompañado que solo, dijo el eslogan, y ahí andamos,  sin saber cómo soportarnos. Nada de lo que hacemos tiene sentido. Shakespeare no se enteró de lo que hizo, y tampoco Einstein y menos Van Gogh. En un par de siglos ni de ello se acordarán. Y están  los imbéciles que roban el poder y se creen astutos por despojar al semejante. En cualquier momento serán jaula cremada… Yo creo que lo mejor es partir con nuestro perro, qué más, nada más verdadero. ¿A quién querés más, a fulana o a tu perro? ¡A mi perro!

Mañana voy a volver a despertarme en un lugar que no me gusta. A que no me dejen otra vez hacer lo que me gusta. Tengo que llevar mi cuerpo a algún lado y no sé para qué. Tengo desconfianza y temor, temo a la gente, y lo peor es que insiste en ser única y transcendente en un planeta casi hinchado de polvo.    

viernes, 1 de enero de 2016

Desgraciado año nuevo


Arde el desconsuelo de que no hay más, la vida es esto, rascamos y no hay
Armamos fechas, acontecimientos, ponemos cimientos, estructuras,
Pero tanto es demasiado, la vida no lo vale, si cuanto estamos vivos morimos
Hay instantes finales que se parecen a la  muerte, pero la vida es una torta de muchas capas
Y otra vez a empezar, y ya sabemos que el ruin nos ríe sin sentir, que es hermosa esa boca que no besamos, que los brindis se atormentan con la pretensión del amanecer, pero todo se esfuma
Hoy seré de nuevo ese ser intocable, que concursa tras la longitud de la nada, y que gana
De nuevo el sol que cae y la noche espantosa, que nos viene a refregar la ausencia de amantes

Estoy borracho de fracasos, la vida es una sucesión aburrida, desgraciado año nuevo 

domingo, 6 de diciembre de 2015

La gente da miedo

La gente me da miedo, escozor, me empujan y pujan por ganarme el lugar
Que le cederé tarde o temprano para no andar en ninguna carrera porque no sé correr
La gente me da miedo porque es lengua larga, habla sin conocer sin saber sin beber
Y dice que cosas que no son ciertas, que uno merece otra cosa en la vida en vez de lo que tiene
La gente da miedo cuando se mira al ombligo porque ahí ve un universo inmenso para acariciarse
Y se siente independiente única bella y capaz, hasta que al final acompaña a lo mejor de lo peor
La gente da miedo cuando califica, que los negros, los cabecitas, los bolitas, los perucas, los judíos
Los árabes, pero se califica cuando adora la patria extranjera, su bandera y lame sus costumbres
La gente da miedo cuando desprecia animales, vacas, caballos, cordero, chivos, yaguaretés, elefantes, ballenas, tortugas, perros, gatos, y encima vota a liberales para correr a la pobre liebre.
La gente da miedo cuando se traga los sapos de los medios, cuando repite frases, eslogans, cuando quiere parecerse al ministro delincuente, cuando ni piensa ni elabora y lo maneja la caja boba.
La gente da miedo cuando nos maldice por ser consecuentes, ser leales, fieles, dar lo que sea por
Los ideales, cuando apunta a nuestra insistencia de no querer ver el funeral de los pensamientos
La gente da miedo cuando cree que todo está acabado, que la vida es una buena compra en el
Supermercado, en un shoping en ofertas taladrando, en la mejor compu, en el auto acelerando
La gente, esa gente, creo que es muy fea y los que no nos bancamos a esa gente hacemos dedo a políticos para que nos lleven al llanto emocionado, porque la revolución no la han matado, porque aunque la gente de miedo hay algunos en que confiamos, uno, dos, tres hermanos de la vida, y bueno… Moriremos peleando.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Volvamos a la Anarquía

Que vuelva la anarquía de los principios de siglo, gente libertaria, gente buena, honesta, solidaria, que vuelva, volvamos a ser anarquistas que el sistema, ahora más que nunca nos va a devorar, y otra vez como nunca seremos títeres de sus decisiones. Volvamos al anarquismo, aunque seas del partido que seas, reunámonos donde sea, hagamos planes, conciliábulos, vayamos de a poco y de a rápido organizando la resistencia definitiva, para que el poder en todas sus manifestaciones no se atreva más a manipularnos, porque se enterará que hay una resistencia compuesta de cualquier color y de cualquiera sexo y de cualquier estrato, para que nunca más y para siempre, no se hable más de color, de qué sexualidad y las clases quedarán como un recurso viejo y odiado del capitalismo. No hay más clase media.No nos dividimos más. 
Seamos anarquistas. Ahora hace falta.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Mi orquídea de un día


Tengo en mi humilde balcón una especie de orquídea de un día. Resulta que en un instante hoy la vi nacer y corrí y la acaricié y me dijo que era suficiente, que en un  rato iba a  morir. ¿Pero esta orquídea hermosa no será la misma que nacerá dentro de un año? Tal vez la muy astuta se encierra en su follaje para no padecer los ruidos espantosos de la ciudad y su desidia. Pero en este día que se muestra, alguien le ha dicho que yo acudiré a admirarla. Lo natural en el mundo se hace un nudo y se desarma al que lo quiere.  La gente en tropeles que van y vienen,  no tiene tiempo de mirar a una flor, calculan mayores vidas pero vivirán sin conocer la feliciidad de esta flor de un día. Mi orquídea es como yo, mi dicha es muy breve,  y en seguida  no estoy. Mi orquídea deslumbra como deslumbra el  amor, el tiempo corto que se permite, y mi flor es sabiduría, porque no hay nada en la vida que perdure más que el propio y saboreado instante.  

domingo, 1 de noviembre de 2015

Fantasmas en la Noche de los Museos

De tanto bochinche, los fantasmas despiertan. 
Por la noche de los museos, cuando mucha gente junta husmea hasta la madrugada, las sombras quedan alteradas y salen a circular ante cualquier crepúsculo que llega, y se tropiezan y se inmiscuyen y discuten, y la nada ha perdido su paz, siempre maldita.
Así pasa por caso en el Museo Haroldo Conti de la ex Esma. Se las ve nauseabundas por los fondos junto al almirante Massera balbucear una y otra vez la Carta a la Junta de Rodolfo Walsh, mientras el capitán Chamorro arrastra un atril donde balbucea el último mejor discurso de su comandante. Más acá, irreconocibles marinos le ponen dulce melodía a las páginas de El Capital de Carl Marx, y más allá, otro grupo de fantasmas tan blancos, ora a una imagen del Che.
No muy lejos, en el Planetario, los meteoritos en exhibición intentan de nuevo orbitar, pero chocan y no se atreven con tantos pensamientos que salen a volar de noche. Las tres marías se desprenden de la bóveda y salen a tomar fresco al Rosedal, y al final se animan a besarse entre ellas tras cruzarse con carteles macristas. La Osa Mayor deja de ser una constelación y se hace trans, y se hartan las estrellas que forman la Cruz del Sur y se van a una bailanta a cantar y hacen furor con sus lentejuelas.
Ha quedado todo muy trastornado después del sábado a la noche de los Museos. El desquicio se estira por Figueroa Alcorta. En el Malba el pintor Antonio Berni abre las puertas de sus cuadros a Juanito Laguna, que inmediatamente hace dedo hacia la Panamericana para bancar a su viejo metalúrgico, otro de los despedidos de la multinacional Lear. Ramona Montiel, la otra musa de don Antonio, se queda en su collage cada vez más bonita a hacerle compañía.
Cerca, en la Biblioteca Nacional, se anda despertando Evita que no sabe que no es más la residencia presidencial, que el palacio Unzué fue demolido y hoy es Biblioteca y estrafalario cemento, y que ahí están todos los libros y esos documentos que demuestran su martirio por tanto apego del General por los milicos y la CGT. Si hay libros planea Borges, y choca claro con el alma de Evita, pero los dos parecen perdonarse después de rodar por la barranca y encontrar Las Lágrimas de San Pedro. Su autor, El Greco, de paseo por el Museo Nacional de Bellas Artes, los invita a pasar.
Desde el Museo de la Recoleta parecen escucharse los ruegos de Bioy a Borges, que se fue del Cementerio a la Biela y desde ahí suplica que recuerden su odio peronista y su condición de agnóstico. No se oye muy bien, porque siguen peleando los fantasmas despiertos de Lavalle y Dorrego, y Rosas esta vez tampoco consigue laudar. Mientras, el caudillo Facundo Quiroga va de tumba en tumba pidiendo explicación por su muerte a traición en Barranco Yaco.
Ya no hay paz después de medianoche en la ciudad. En el Museo Gardel, Carlitos se queja de que su voz no llegue a los cien barrios porteños por culpa de las paredes del Shopping Abasto, y en el de Los Inmigrantes las almas furiosas bajadas de los barcos quieren que Sergio Berni no sea ministro de nada, y en el Conventillo, los espectros anarquistas piden la cabeza de Macri.
En los museos del Títere y de Magia hay algarabía. Ahora, hoy, todo es posible. Creen que nadie más podrá mover los hilos, y la muerte podría ser sólo un truco.