martes, 23 de febrero de 2010

El infierno en la superficie

Nos caímos del terraplén, y ahí vamos esquivando esclavos del verbo único y sangrando con el corazón en harapos tratando de amar algo que luzca. Amar cualquier cosa que brille por sí misma, amarla porque sí y por nada, o sólo por ese resplandor único y propio. Es que ya no quedan amaneceres. Todo es crepúsculo y final. Desorientados en la elástica noche, nos tanteamos y encedemos fuegos aislados para ver otras vídas que todavía flotan. A lo lejos todos saltan sin fulgor y sin ritmo en la ceremonia última donde las sienes se sellan para siempre con latidos de inmundicias, exaustas entre desechos. El sonido es alto para que nadie escuche. Hay que correr pero los pies se lastiman pisando huesos que parecen moverse. La ciénaga va tragando el resto. Alguien extiende la mano pero se hunde. Marionetas en desuso se derrumban ante el menor viento. En el escaparate desteñido solo se ven máscaras degolladas. El infierno está en la superficie. Hace rato que no hay cielo. Mirar es naufragar. Cada vez menos ciertos, aún nos rescata el sueño.

miércoles, 27 de enero de 2010

Renuncio a Facebook (otro error de dos semanas)

Renuncio a este juego vanidoso. Cuando hablo de los chicos que nos necesitan, salvo mi sobrina Jimena, todos se callan. Y me mandan vírgenes de la fortuna y no sé qué otras cosas. No manden más propaganda del sistema, generen algo! Vayan al frente. Basta de estar con las patas llenas de venas frente a la computadora. Los que quieran cambiar algo, que lo hagan. Los que quieran amar a otros, adelante. Ojalá que yo mismo me perdone por haber entrado en este juego que el Poder fomenta. Como la TV imbécil, como el resto de los medios imbéciles. Hay que estar sentaditos para no ver el desastre. A mi amigo, a mi hermana, a quien yo anhele, buscaré cara a cara, entre vientos, latiendo. No quiero herirlos, pero este mecanismo es otra forma de alejarnos. Ya no nos decimos las cosas, nos sugerimos por acá . Perdón Che y Borges por haber puesto sus caras. Adiós, en facebook no me van a encontrar más.

sábado, 16 de enero de 2010

Encorsetados

Se me metió una mujer desde los pies. Intensa se zambulló a la noche por las uñas. Soñaba con ella sin cesar, pero mis huesos se retorcían. Desperté y ella ya iba nadando por mis venas, y se aprestaba a bucear en el corazón. Llegó para retorcerme de punta a punta. Me flameaba el pecho, y así, de a poco, mi cabeza empezaba a hervir. Me acordé de Borges cuando le dolió una mujer en todo el cuerpo. A mí se me metió una mujer en todo el cuerpo. Descartó visceras e ignoró horrores. Ella dejó caer su alma sobre la mía. Quedamos apretados como en un subterráneo de las siete. Cuando podemos mover la cabeza nos miramos con fugacidad, y los labios, ante algún sacudón, con temblor se rozan. Intentamos tomarnos las manos, pero no encajan. Por fin tengo ganas de no morir aunque no pueda verla, de tan agitados y encorsados que estamos, rectos y apretados con los corazones que ya intercambian arterias. Somos dos en uno. Ya no podemos ir a ningún lugar sin nosotros.

martes, 12 de enero de 2010

La última

Es el infierno, lo noto por el vacío. ¿Pero qué haces aquí buscándome entre abismos y ambiciones? Se nos resbalan las manos, no, no puedo tomarte. Es el ácido que cae y que despega todo lo humano y lo acaba. Escapa, aún tu corazón tiene un ritmo sano. Crepúsculos y bandadas de hombres repelentes nos sobrevuelan. Ya no va quedando luz, ya no hay verdad ni sonrisa. El infierno ríe risotadas y ya llegan sus zombies a arrancarnos con picos y palas los últimos pensamientos. Lo importante es que te salves, porque a mitad de la caída supiste entender y tu juventud te implora una oportunidad. Eres casi única. ¿O existe alguien más que construya un amparo así a su cornisa? No insistas que yo resbalo. Salta a la resistencia. El mundo que conocimos está muerto. Toneladas de dinero, armas y riquezas vomitadas arman el carnaval decadente en la ciénaga definitiva. Ve y corre desde tu salvado encanto hacia el único rincón que han dejado en el olvido. Los benditos no se rinden, y entre tanto fuego incesante tú te has rebelado. Eres la última.

domingo, 3 de enero de 2010

2010

Todos mentimos. Año nuevo vida vieja. Nada cambia; hay quienes tienen suerte y se lamen las heridas y bendicen estar vivos. Pero estamos los otros, descreídos, que deseamos ahogarnos en todas las pieles, tocar y tocar, y no sabemos quiénes son y qué importa. Nos estamos poniendo viejos, no encontramos la revolución. Queremos decirnos de todo, y no nos decimos. Basta de fingir, estamos mintiendo. Hay que ver que nos estamos poniendo mayores. Parece uno de los últimos consuelos, hagamos algo. Que no nos importe nada. La cabeza volando y lo que nos queda del cuerpo también. Qué podemos hacer sino le damos una mano de pintura a la utopía. No estamos viejos pero nos obligan al desencanto. El sistema hace viejos a los lactantes.
Llegó 2010 y es lo mismo. El planeta se descascara, los abrazos se ausentan, y uno respira amor por todos los resquicios porque el amor brota igual aunque el terror a la caricia lo pise, y lo pise y más y más. Y en algún lugar la caricia llora, pero el amor insiste, insiste...
¡Feliz bienvenida, nada!

sábado, 12 de diciembre de 2009

Oh! Bama


Oh! Bama, fruto torcido del Africa agonizante,
Mueca sonriente que tan bien queda para este sistema
Voraz, demente.
Oh! Bama premio Nobel tan talante, entre flashes y corridas
Saltando muertes y suicidas.
Oh! Bama, vida ciega, mascullante perra que feroz no disimula
Pomposos premios por la guerra.
Oh! Bama, tu nación ya se harta de exportar miserias, y el mundo
de tus ácidos y armas en las periferias
Oh! Bama tan farsante con piel negra o blanca, el grupo del dinero
Te quiere entero, en Irak o Afganistán.
Oh! Bama, perforando polvo al sagrado polvo del Oriente
Milenarios fantasmas te acosarán
Oh! Bama, nueva máscara del poder que echa raíces donde no debe
Y miente piedad desde un podrido pesebre
Oh! Bama eres cáscara de una época decadente, usan tu piel negra
como disfraz nuevo de un imperio repelente

Oh! Bama, la misma bandera de la muerte...
Desde aquí abajo salpican lágrimas por otra traición al continente.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Mi club ya no es el mismo sin el Gordo

Hace un año que el Gordo Toti se rajó apenas un rato. Se tomó el bondi que va al cielo, y apoyado sobre un almohadón de nubes otea la Techada para ver si estamos. Un día como hoy del año pasado, ya demasiado harto de cables, sondas y transfusiones, le pegó de puntín a los sufrimientos, y acá quedamos sin sus instrucciones de hincha ejemplar. Cuando su muerte botoneó la noticia, de repente se esfumó una época donde Defensores era como estar en casa, y los jugadores eran como hermanos que entraban a la cancha para tratar de hacernos la gauchada de ganar.
Ya sé que el Gordo aguanta ahora en el paraavalancha de estrellas apoyado en el hombro de Marquitos Zucker. Ya sé que los buenos nunca se mueren del todo. Toti iba con su cuerpo hincha pelotas hasta donde Defe lo exigiera. Por donde sea y por lo que sea. Con su mirada transparente hasta herirte decía lo que tenía que decir, y cuando no le dieron bola palpitó en silencio ese amor por Defensores que nos deja a todos encogidos.
Que no le fueran a hablar de guita al Gordo, de poder, de violencia. Y menos que recontra menos si en el medio estaba Defensores.
El Gordo Toti, el Gordo Juan Romeo Ferrara, murió hace un año cuando tenía 54, la puta madre. Pasó desentonando como miembro de esta vulgar especie humana. Es que el Gordo fue un gran tipo en serio. Y un gran periodista. Y el mejor hincha de Defensores de Belgrano.