-Se me acaba el mundo, Che, y estoy naciendo.
-Qué joven eres. Qué fantásticas esas venas de azul enjundioso empujando tu piel impecable. Los músculos que se asoman sin llamarlos, la sien que late por simples disparates, la sangre como un volcán sólo por pensar unos pasos. ¿Qué haces conmigo aquí en mi derrumbe oloroso, en mi ocaso, en mi fatalidad tan vulgar de saber que seré muerto? Vete rápido que soy una causa perdida. Inflámate en tu potente revolución de deseos y sudores, derrama tu química flamante y sin medio uso para estremecerte en sensaciones que serán, ya verás, irrepetibles. No veas tan pronto el ocaso que está en todas las cosas.
-Yo río por naturaleza, Ernesto, pero mis padres lloran. Yo canto y el mundo gime. ¿Cómo tan veloz la voluntad se marchita? ¿Qué es lo que hace el tiempo con la gente? ¿Cómo puede ocurrir que alguien que supo apostar besos por llegar primero a abrazarse a aquel árbol, apueste luego infinitas riquezas para quedarse con todo del que llegó segundo?
-Eres joven y te rebelas porque es tu naturaleza. Pero los tiempos de ahora son espantosos, y la maquinaria del poder del hombre ya se liberó con masacres, humillaciones y bombardeos de pobreza para imponer su rutina miserable de acumulación y de vacío intelectual. Lo esencial para los forajidos que controlan cada sucursal del planeta es tenerte a ti envuelto entre las camisas de fuerza de la impotencia, el desgano, la falta de oportunidades. Sin juventudes plenas, vigorosas, creativas, los poderosos diagraman en plenitud y sin contratiempos sus corruptas panaceas. Tú les sirves, pero débil y apático, y sólo aceptan que te predispongas al individualismo, porque de a uno es fácil llevar de las narices. Y después de que les recogiste las sobras de su nueva fiesta, te sientan frente a una pantalla para que el operativo de desactivación de tus neuronas reciba el impulso final. Qué más quieres que te diga. Yo en tu lugar resistiría porque todo vale más que muerto en vida. Toma la lanza de una ilusión, ábrete el pecho y cobija todos los afectos que puedas porque ésos pueden amortiguarte las primera caídas. Rasca si puedes hasta la piedra para indagar y oler los sentidos de todas las cosas, aprende y sé inquieto, que en cuanto te sientas y te pones un rato complaciente, el sistema te enlaza. No bajes la cabeza ni para peinarte el flequillo, y di lo que sientas con todas las letras, porque nada es tan verdadero como lo que dicta un corazón joven.
(Extraído de la novela "Sueños tardíos con el Che")
Escribir en plena libertad, sin mordazas, disfrutando de la creación. Que las palabras puedan jugar entre ellas, aunque vayan a decirnos las penas.
lunes, 14 de junio de 2010
sábado, 29 de mayo de 2010
Para que no te duermas
Tengo a mi whisky, a Pessoa y a la perra,
El orden no me altera.
Podría agregar adelante o atrás,
Al ventanal o al silencio.
Y hasta a la lluvia, goteando el escenario.
Quiero escribir sin rimas y no puedo,
Quiero amarte y no debo.
Entonces vuelvo a Pessoa
Que me dice que mi desolación
Es la de un cielo ceniciento y muerto.
Mi perra me acompaña dormida
Pero si absurdo reniego golpea su cola;
Y el whisky mientras tanto discute con el hielo,
Y yo me mojo por abrir el ventanal
Para imaginarte viniendo.
Pero nunca supe que me quisieras.
Me envuelven de a poco fugaces sueños,
Y antes de la felicidad de lo incierto,
Entiendo que este esfuerzo de escribir
Es para que no te duermas y me leas.
El orden no me altera.
Podría agregar adelante o atrás,
Al ventanal o al silencio.
Y hasta a la lluvia, goteando el escenario.
Quiero escribir sin rimas y no puedo,
Quiero amarte y no debo.
Entonces vuelvo a Pessoa
Que me dice que mi desolación
Es la de un cielo ceniciento y muerto.
Mi perra me acompaña dormida
Pero si absurdo reniego golpea su cola;
Y el whisky mientras tanto discute con el hielo,
Y yo me mojo por abrir el ventanal
Para imaginarte viniendo.
Pero nunca supe que me quisieras.
Me envuelven de a poco fugaces sueños,
Y antes de la felicidad de lo incierto,
Entiendo que este esfuerzo de escribir
Es para que no te duermas y me leas.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Derrumbe
Resiste y arde el fuego del desierto
No hay calma, solo tempestades de angustias
Pasan bandadas de desconsuelos
Se superponen fracasos, llueven flores mustias
Debo envolverme en mantas de la nada
Refugiarme en las estribaciones del silencio
Dejar que pase el vendaval no tiene sentido
Si son incesantes las desventuras
Me envuelve desaforado el ocaso
Se me ha puesto enfermo el destino
Y está apagado el milagro de esos ojos que curan
No hay calma, solo tempestades de angustias
Pasan bandadas de desconsuelos
Se superponen fracasos, llueven flores mustias
Debo envolverme en mantas de la nada
Refugiarme en las estribaciones del silencio
Dejar que pase el vendaval no tiene sentido
Si son incesantes las desventuras
Me envuelve desaforado el ocaso
Se me ha puesto enfermo el destino
Y está apagado el milagro de esos ojos que curan
viernes, 7 de mayo de 2010
A mis hijas (hace un tiempo)

No, no se asusten hijas si las re-
frescantes gotas de la juventud
que a veces empapan de felici_
dad, no se secan. No
crean que porque queden inúti_
les los útiles, se
ahogen de polvo los guardapol_
vos, y los adultos empiecen a considerarlas
como iguales, hay que archivar las sonri_
sas, el desparpajo, los ideales.
Es imprescindible que sepan
que la inocencia y los sueños no
mueren nunca; escapense, en_
tonces, de aquellos que se em_
pecinan en construir una reali_
dad sin asombros, ahogada de
seriedades y rutinas. Es necesa_
rio para unos buenos días, que
se crean siempre de escuela se_
cundaria, que cuando el tiempo
se obstine en decirles que pasa,
mantengan firme, imperturbable
y espléndido el corazón de ayer,
el corazón de la juventud. Los
imposibles y rebeldías no son
zonceras que se abandonan con
los años. Quien supo ver la clari_
dad del fondo entre los espléndi_
dos borbotones juveniles, quien
supo beber de la sabiduría irre_
petible de los tiempos frescos y
flamantes, comprobará como su
corazón se mantiene joven, por_
que lo que se aprende a ver de
joven no se deja de ver nunca.
Vayan siempre así, hijas, con
la sonrisa a punto de disparar,
con las convicciones envueltas
en llamas, y con el alma jugando
a que fue apenas ayer cuando
descubrieron un amor o el en_
canto de una amistad, y que an_
teayer, nomás, se encontraron
con la pequeña fortuna de un
papá que las quiere. A veces
mucho, a veces demasiado.
sábado, 17 de abril de 2010
Prensa
Prensa que te prensa las ansias. Prensa que inventa obsecuentes menesteres para que no desees. Prensa asesina que mata antes de la muerte y que se retuerce de vómitos inhalante asqueada de rumores. Prensa acomodaticia, vulgar insistente del poder, dama ficticia entre los peores horrores.
Prensa de hoy yo te maldigo. Digámonos sin vos entre nosotros, los que somos mismos.
Prensa de hoy yo te maldigo. Digámonos sin vos entre nosotros, los que somos mismos.
sábado, 10 de abril de 2010
Nada II
Qué es lo que canto si no aprendí a leer pentagramas que encienden sonidos al incesante fluir de la trama
Qué es lo que escribo si no distingo entre la rima y el verso, y dejo todo como encuentro, un remolino sin viento
Qué es lo que hablo si mis palabras mueren de inmediato, ahogadas de abismo, entre el relato y el tiempo
Qué es lo que quiero si se me acaba el encanto en apenas un adiós, en apenas un llanto
Qué es lo que creo si se cansan mis pasos cuando el camino se abre arduo y no contempla el remanso
Nada me debe la vida si no soy el Che o mi primo Gustavo, que se despojaron de tanto por un ideario. Nada, ni un poeta sedentario soy, que se inventa la vida cada día en un inútil teclado.
Qué es lo que escribo si no distingo entre la rima y el verso, y dejo todo como encuentro, un remolino sin viento
Qué es lo que hablo si mis palabras mueren de inmediato, ahogadas de abismo, entre el relato y el tiempo
Qué es lo que quiero si se me acaba el encanto en apenas un adiós, en apenas un llanto
Qué es lo que creo si se cansan mis pasos cuando el camino se abre arduo y no contempla el remanso
Nada me debe la vida si no soy el Che o mi primo Gustavo, que se despojaron de tanto por un ideario. Nada, ni un poeta sedentario soy, que se inventa la vida cada día en un inútil teclado.
miércoles, 7 de abril de 2010
Nada
¿Sucumbir o emigrar? Suicidarse o emigrar, ¿no es lo mismo? Es ir a lo no visto, es arrancarse lienzos de ataduras, es darle el punto definitivo al aborrecimiento diario. Agotamiento final del paisaje, de personajes y herejes consecuentes. Abrirse el pecho aún con cuchillos para que ingrese el aire inmaculado que nunca tuve. Es que el aire es sucio, tengo náuseas y me ahoga este encierro con llaves que alguien se encargó de extraviar. Respirar hondo aún con sangre. Volar aún muerto. O me voy a ese lugar inexistente donde no hay humanos. Que me sigan únicamente los perros y algún ave fiel. Todos todo el tiempo martillan. ¿Qué es lo que quieren construir sobre ruinas? El tiempo deberá abrir un poco más la boca.
“¡Apágate, llama fugaz! La vida es sólo una sombra errante, un burdo actor que apenas un momento se pavonea y agita sobre el escenario, y nunca vuelve a ser oído Es un cuento contado por un idiota, lleno de sonido y de furia, y que no significa nada.” (William Shakespeare)
“¡Apágate, llama fugaz! La vida es sólo una sombra errante, un burdo actor que apenas un momento se pavonea y agita sobre el escenario, y nunca vuelve a ser oído Es un cuento contado por un idiota, lleno de sonido y de furia, y que no significa nada.” (William Shakespeare)
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